Rendimiento

¿Querés entender mejor cómo estás rindiendo?

¿Querés entender mejor cómo estás rindiendo?

¿Querés entender mejor cómo estás rindiendo?

Si sos deportista y querés trabajar sobre tu confianza, concentración o rendimiento, podemos analizar juntos qué está pasando y convertirlo en un plan concreto de trabajo.

Si sos deportista y querés trabajar sobre tu confianza, concentración o rendimiento, podemos analizar juntos qué está pasando y convertirlo en un plan concreto de trabajo.

Toni Scoufalos

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Entrenamiento funcional en equipo

Cómo pasar de “quiero jugar mejor” a saber qué entrenar

Muchas veces cuando trabajamos sobre nuestro rendimiento empezamos con objetivos como: quiero jugar mejor, quiero recuperar la confianza, quiero estar más concentrado o quiero volver a sentirme en ritmo.

El problema no está en esos objetivos. El problema es que todavía son demasiado generales para saber qué hacer con ellos.

Hace un tiempo estaba trabajando con un jugador de hockey —vamos a llamarlo Tito— que quería recuperar la confianza con la que había empezado la temporada anterior. Cuando le pregunté qué necesitaba para volver a sentirse así, me respondió: “entrar en ritmo de competición”.

Tenía sentido. Pero todavía no sabíamos qué significaba eso.

Empezamos entonces a bajar un poco más. Para él, entrar en ritmo significaba sentirse mejor físicamente, recuperar algunas herramientas técnicas y sentirse más cómodo dentro del equipo. Cuando seguimos profundizando aparecieron cosas mucho más concretas: mejorar resistencia y aceleración, trabajar el flick y el golpeo en corto, y comunicarse más con sus compañeros.

De repente, “recuperar la confianza” había dejado de ser solamente una sensación. Había cosas sobre las que podía actuar.

De lo abstracto a lo entrenable

Esto pasa mucho también con aspectos psicológicos. Decimos que queremos tener más confianza, concentrarnos más o manejar mejor los errores, pero mientras se mantengan como conceptos generales es difícil entrenarlos.

Si un deportista me dice “quiero tener más confianza”, una pregunta que me interesa es: ¿qué hacés diferente cuando estás confiado?

Quizás pide más la pelota, habla más con sus compañeros, toma decisiones con mayor rapidez o después de equivocarse vuelve antes a la jugada. La confianza sigue siendo algo que siente, pero ahora empiezan a aparecer comportamientos que puede reconocer y practicar.

Por eso, cuando queremos trabajar sobre algo, podemos hacer un recorrido bastante simple:

  1. ¿Qué quiero mejorar? Puede ser recuperar confianza, estar más concentrado o mejorar algún aspecto técnico.

  2. ¿Qué significa concretamente para mí? ¿Qué estaría pasando si estuviera mejorando?

  3. ¿Qué acciones puedo entrenar? Algo que dependa de mí y pueda practicar.

  4. ¿Cómo voy a saber si estoy avanzando? Puede ser observándolo yo, midiéndolo o pidiendo feedback.

Con Tito, por ejemplo, eso terminó en compromisos bastante sencillos: hablar con el preparador físico para trabajar específicamente la aceleración, pedir correcciones concretas al entrenador sobre determinados golpes y generar más conversaciones con sus compañeros.

No había ninguna acción revolucionaria. La diferencia era que ahora sabía sobre qué trabajar.

El resultado importa, pero no alcanza

Acá aparece otra distinción que utilizo bastante con deportistas: la diferencia entre el resultado que quiero conseguir y aquello que puedo realizar.

Puedo querer marcar un gol, ganar un partido o quedar entre los titulares. Son objetivos válidos y nos dan dirección. Pero el resultado nunca depende completamente de nosotros.

Por eso también necesito objetivos relacionados con mi ejecución: cómo quiero responder después de un error, qué decisión quiero tomar en determinada situación, dónde quiero poner mi atención o qué rutina quiero realizar antes de una acción importante.

No se trata de dejar de mirar los resultados. Se trata de no depender solamente de ellos para saber si estoy mejorando.

Podés hacer un gran partido y perder. También podés ganar jugando bastante peor de lo que querías. Si solamente miramos el resultado final, perdemos mucha información sobre nuestro rendimiento.

Una pregunta para tu próximo entrenamiento

Si estás intentando mejorar algo ahora mismo, probá completar esta frase:

“Voy a saber que estoy mejorando cuando…”

Si tu respuesta es “cuando tenga más confianza”, seguí profundizando. ¿Qué vas a hacer diferente cuando estés confiado?

Si es “cuando esté más concentrado”, preguntate qué hacés concretamente cuando estás concentrado.

La idea es seguir bajando hasta encontrar algo que puedas observar y entrenar.

Porque quizás jugar mejor sea el objetivo. Pero para acercarnos a él necesitamos descubrir qué significa, específicamente, para nosotros.

Y muchas veces el trabajo empieza justamente ahí.